22 de diciembre de 2010

CUESTA

cuesta mucho darse cuenta de la traición de una amiga, cuesta, lo sé..
cuesta mucho sonreir cuando te sientes morir, sobretodo cuando sabes que tu falsa sonrisa delata todo tu dolor, cuando sabes que todos ven tu sonrisa pero se dan cuenta de lo que sientes por ese brillo acuoso en los ojos, por las ojeras tras noches sin dormir, por esa alegría que parece haberte abandonado, porque se te nota que no tienes ganas ni de respirar, solo desaparecer..
Pero entonces lo piesas bien y te das cuenta de que ni desapareciendo se arreglarían los problemas, solo aunmentarían ya que la gente inventaría rumores absurdos fingiendo saber lo que pasó aquel día. No, desaparecer no es la forma.. No hay forma..
Solo el tiempo. El tiempo que al principio te pesará toneladas, tiempo en el que por desgracia es inevitable pensar, sí, pensar, que es lo peor cuando estás mal...
igual el alcohol es una salida, un desahogo, pero a quién quiero engañar? a mí? No. Los efecto del alcohol no nos envuelven eternamente..
La solución es mirar hacia delante, mirando directamente a los ojos al traidor.. y superarlo, ya no será más importante en tu vida, ya no.
y a poder ser antes de irte, dale un buen puñetazo en la cara, que deje marca, y se acuerde de ti la proxima vez que quiera traicionar.
TE QUIERO
A.

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